viernes, 16 de junio de 2017

Cuento: La promesa

Subió los diez pisos hasta la azotea, cogió carrerilla y despegó. Rompió la barrera del sonido durante el ascenso, llegó al espacio y siguió acelerando mientras su hogar se convertía rápidamente en un pálido punto azul flotando en la oscuridad. Abandonó su pesado cuerpo mortal y, transformado en energía pura, navegó a través de la malla de la realidad. Durante un instante eterno no fue y, entonces, llegó al final del universo. Allí, en la frontera donde el Big Bang aún avanza expandiendo el cosmos, alargó algo similar a una mano, cogió un trozo del otro lado y forjó un anillo. Sólo quedaba el viaje de vuelta.

viernes, 9 de junio de 2017

Cuento: En el patio de juegos

Sólo le quedaba un cigarrillo en el paquete. Seis centímetros de addición que, apurando, podía convertir en cinco minutos de paciencia. Cinco minutos durante los que contaría hasta cien y reflexionaría sobre la vida, el universo y todas esas otras cosas que intentaba responder la filosofía. Porque si recordaba sólo una de las cosas que le habían hecho los sujetos que reían al otro lado de la mirilla telescópica, nada ni nadie podría detener las balas.

viernes, 2 de junio de 2017

Cuento: Hasta nunca

Sólo le quedaba un cigarrillo arrugado y dos cerillas. Dejó todo sobre la mesa. Miró la pantalla. Mil quinientos cuarenta y dos correos por leer. Quinientas cincuenta y tres tareas pendientes. Setenta informes por revisar y catorce por escribir. Fecha de vencimiento, las nueve de la mañana. Miró por la ventana. Era noche cerrada y el parking estaba vacío. Cerró el portátil y lo metió en la papelera. La primera cerilla falló. La segunda, no.
Salió por la puerta con el cigarrillo apagado en la boca y, mientras las llamas empezaban a devorar la oficina, se alejó haciéndole una peineta a la cámara de seguridad.

viernes, 26 de mayo de 2017

Cuento: Desesperando

Sólo le quedaba un cigarrillo arrugado. Seis centímetros de paciencia que, claramente, no iban a ser suficientes para aguantar otras seis horas en la cola del paro.

viernes, 19 de mayo de 2017

Cuento: Lo que pasa ante tus ojos

Sólo le quedaba un cigarrillo. Uno. El último de los cerca de doscientos mil que había tenido entre sus dedos durante los últimos veinticinco años. Doscientas mil ratos de cinco minutos repartidos entre pausas en el trabajo, risas con los amigos e instantes con ella. Eso sumaban un millón de minutos, lo que eran casi dos años. Dos años de humo y recuerdos solidificados en un souvenir en el pulmón. Dos años de vida. Eso era más de lo que le pronosticaban. Se guardó de nuevo su tótem en el bolsillo y, pasito a pasito, volvió a entrar en el hospital.

viernes, 12 de mayo de 2017

cuento: Regaliz

Sólo le quedaba un cigarrillo negro. Regaliz. Odiaba la regaliz. Seguía comprando aquellas cajetillas de sabores aleatorios porque a veces encontraba algunos de fresa y de melocotón. Aunque su preferido era el rarísimo de castaño. Le recordaba a las montañas, a la carretera y a viajar con ella. Ella, que siempre se fumaba los que él dejaba porque tirarlos le parecía un desperdicio, aunque odiaba fumar. Quizá por eso guardaba los sobrantes y, cada vez que llenaba una cajetilla, la dejaba sobre la lápida más negra del cementerio. La más negra que pudo pagar. Negra como la regaliz.

viernes, 5 de mayo de 2017

Cuento: Girar sin parar

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. El mundo seguía a oscuras, excepto por algunos puntitos de luz salteados en la superficie. Como cada noche, los contó y los apuntó. India se mantenía en veintinueve. Rusia había pasado de quince a catorce, pero tampoco era una oscilación extraña. A veces los grupos se juntaban o se escondían. Arabia seguía dándole esperanzas. Las telarañas de Dubai y Riad permanecían tan luminosas como siempre y lamentó no poder preguntarles cómo lo conseguían.
Antes de que la luz del sol empezara a filtrarse por el horizonte, pudo ver Europa. Era descorazonador ver que, después de un año, seguía completamente muerta.